La Ilusión del Ladrillo: Una Intervención sobre la Ineficiencia del Capital en España
20 ene 2026
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Escrito por: Eric Morris, Director de Operaciones
Es mi opinión que el sector inmobiliario español está operando bajo una alucinación colectiva. Se nos repite, como un mantra de mercado eficiente, que “el comprador español no compra madera”. Esta no es una conclusión basada en datos; es una mentira intelectualmente deshonesta diseñada para proteger la comodidad del promotor a expensas del retorno del inversor.
He observado que esta supuesta "objeción" surge casi siempre en el vacío, mucho antes de que se realice un análisis de viabilidad serio o se consulte a un solo comprador real. No estamos ante un rechazo del consumidor, sino ante un miedo estructural del promotor a explicar lo que no comprende.
La anatomía de una falacia La verdadera objeción no es el material; es el riesgo no cubierto. Los promotores proyectan sus propias inseguridades —riesgo de reventa, liquidez hipotecaria, el pavor a no ser parte del rebaño— sobre el cliente final. Al optimizar para su propia "comodidad operativa", están ignorando la lógica fría del capital. El resultado es un estancamiento de proyectos potencialmente superiores debido a una percepción errónea del riesgo.
Lo que el mercado sabe (y los promotores ignoran) Mientras la mayoría se aferra al dogma del ladrillo, el valor intrínseco ya está fluyendo hacia la madera en silencio. El mercado no es tan ciego como los que lo gestionan:
Milla de Oro (Marbella): Seis activos de 20 millones de euros bajo la marca Karl Lagerfeld. Aquí, la estructura de madera no es un experimento; es la base de un producto de ultra-lujo.
Oceanika: 180 unidades donde la escala financiera solo fue viable mediante el compromiso temprano con sistemas de madera.
Distrito Z (Málaga): 73 unidades vendidas basándose en resultados, no en prejuicios sobre materiales.
En estos casos, el material es irrelevante porque la certidumbre lo ha desplazado. El comprador no busca una cantera de piedra; busca un activo que sea financiable, eficiente, silencioso y duradero. Una vez que se garantiza la solvencia del activo, el debate sobre el material desaparece.
La verdadera métrica del riesgo El riesgo real en España no es la madera. El riesgo real es la ineficiencia temporal. Construir con métodos tradicionales en un entorno de tipos de interés volátiles es, financieramente hablando, un suicidio por lentitud. Cada mes que un proyecto se retrasa por "seguridad" en el ladrillo, es un mes de exposición a un riesgo de mercado no cubierto.
Los mercados no rechazan materiales. Los mercados rechazan la incertidumbre y la ineficiencia. Si usted no puede explicarle la ventaja de la madera a su comprador, el problema no es el mercado; el problema es su incapacidad para valorar correctamente el tiempo y el capital.
La "seguridad" del ladrillo es hoy el impuesto más caro que paga el inmobiliario español. Es hora de dejar de pagarlo.



